La cantante, que en sólo dos años ha ascendido a la cúspide del pop y ha hecho de la fama una parte medular de su música, impartió cátedra al respecto.
"El arte de la fama es saber quién eres, hasta la última uña, y defenderlo con todo lo que tienes", dijo. "No presto atención a los críticos, si lo hubiera hecho no estaría donde estoy ahora mismo. Nadie creía en mí", añadió.
En medio de la conferencia, una adolescente se plantó delante de ella y, a punto de llorar, le declaró su amor.
"Tengo tantas cosas que decirte...", logró decir con dificultad, para pedirle acto seguido a la diva cinco minutos en privado. Lady Gaga, sentada en un sillón rodeado por espadas, a modo de trono, accedió. el tiempo
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